📖 Proverbios 26
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1
¶ Como la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, así conviene al loco la honra.
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2
¶ Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá.
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3
¶ El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para el cuerpo del loco.
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4
¶ Nunca respondas al loco en conformidad a su locura, para que no seas tú también como él.
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5
Responde al loco mostrándole su locura, para que no se estime sabio en su opinión.
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6
¶ El que da un cargo al que no tiene facultad para ejercitarlo, <I>es</I> el que envía algo por mano del loco; y beberá el daño.
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7
Así como camina el cojo; es el proverbio en la boca del loco.
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8
Como quien liga la piedra en la honda, así es el que da honra al loco.
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9
Espinas hincadas en mano del embriagado, tal es el proverbio en la boca de los locos.
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10
¶ El gran <I>Dios</I> cría todas las cosas; y al loco da la paga, y a los transgresores da el salario.
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11
¶ Como perro que vuelve a su vómito, <I>así</I> el loco que repite su locura.
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12
¶ ¿Has visto hombre sabio en su <I>propia</I> opinión? Más esperanza hay del loco que de él.
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13
¶ Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las <I>calles</I> .
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14
¶ Las puertas se revuelven en sus quicios; así el perezoso en su cama.
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15
¶ Esconde el perezoso su mano en el seno; se cansa de volverla a su boca.
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16
¶ Más sabio es el perezoso en su <I>propia</I> opinión que siete que <I>le</I> den consejo.
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17
¶ El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, <I>es como</I> el que toma al perro por las orejas.
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18
¶ Como el que enloquece, y echa llamas, y saetas, y muerte,
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19
tal es el hombre que daña a su amigo, y dice: Ciertamente lo hice por broma.
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20
¶ Sin leña se apaga el fuego; y donde no <I>hay</I> chismoso, cesa la contienda.
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21
El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda.
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22
Las palabras del chismoso parecen blandas; mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.
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23
¶ Como escoria de plata echada sobre el tiesto, <I>son</I> los labios enardecidos y el corazón malo.
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24
¶ El que odia disimula con sus labios; mas en su interior maquina engaño.
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25
Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones <I>hay</I> en su corazón.
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26
Aunque su odio se encubre en el desierto; su malicia será descubierta en la congregación.
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27
¶ El que cavare sima, caerá en ella; y el que revuelva la piedra, a él volverá.
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28
¶ La falsa lengua aborrece al que atormenta; y la boca lisonjera hace resbaladero.