📖 Job 30
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1
¶ Mas ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
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2
Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales pereció el tiempo?
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3
Por causa de la pobreza y del hambre <I>andaban</I> solos; huían a la soledad, al lugar tenebroso, asolado y desierto.
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4
Que cogían malvas entre los arbustos, y raíces de enebro para calentarse.
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5
Eran echados de entre <I>los hombres</I> , y <I>todos</I> les daban gritos como al ladrón.
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6
Habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las piedras.
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7
Bramaban entre las matas, y se congregaban debajo de las espinas.
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8
Hijos de viles, y hombres sin nombre, más bajos que la misma tierra.
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9
Y ahora yo soy su canción, y soy hecho a ellos refrán.
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10
Me abominan, se alejan de mí, y aun de mi rostro no detuvieron <I>su</I> saliva.
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11
Porque <I>Dios</I> desató mi cuerda, y me afligió, <I>por eso</I> se desenfrenaron delante de mi rostro.
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12
A la mano derecha se levantaron los jóvenes; empujaron mis pies, y pisaron sobre mí las sendas de su contrición.
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13
Mi senda derribaron, se aprovecharon de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador.
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14
Vinieron como por portillo ancho, se revolvieron por <I>mi</I> calamidad.
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15
¶ Se han revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi voluntad, y mi salud como nube que pasa.
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16
Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción se apoderan de mí.
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17
De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan.
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18
Con la grandeza de la fuerza <I>del dolor</I> mi vestidura es mudada; me ciñe como el cuello de mi ropa.
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19
Me derribó en el lodo, y soy semejante al polvo, y a la ceniza.
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20
Clamo a ti, y no me oyes; me presento, y no me atiendes.
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21
Te has vuelto cruel para mí; con la fortaleza de tu mano me eres adversario.
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22
Me levantaste, y me hiciste cabalgar sobre el viento, y derretiste en mí el ser.
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23
Porque yo conozco que me conduces a la muerte; y a la casa determinada a todo viviente.
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24
Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán por ventura <I>los sepultados</I> cuando él los quebrantare?
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25
¿Por ventura no lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
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26
Cuando esperaba el bien, entonces me vino el mal; y <I>cuando</I> esperaba la luz, vino la oscuridad.
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27
Mis entrañas hierven, y no reposan; días de aflicción me han sobrecogido.
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28
Denegrido anduve, y no por el sol; me he levantado en la congregación, y clamé.
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29
He venido a ser hermano de los dragones, y compañero de los búhos.
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30
Mi piel está denegrida sobre mí, y mis huesos se secaron con ardentía.
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31
Y se ha tornado mi arpa en luto, y mi órgano en voz de lamentadores.