📖 Job 5
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1
Ahora, pues, da voces, si habrá quien te responda; ¿Y a cuál de los santos te volverás?
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2
Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia.
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3
Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.
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4
Sus hijos están lejos de la seguridad, en la puerta son quebrantados, y no hay quien los libre.
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5
Su mies comen los hambrientos, y la sacan de entre los espinos, y el atracador devora su hacienda.
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6
Porque la aflicción no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra.
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7
Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.
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8
Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a Él mi causa:
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9
El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número.
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10
Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos:
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11
Que pone a los humildes en altura, y a los enlutados levanta a seguridad;
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12
que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada;
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13
que prende a los sabios en la astucia de ellos, y entontece el consejo de los perversos;
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14
De día tropiezan con las tinieblas, y a mediodía andan a tientas como de noche.
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15
Mas Él libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta;
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16
por tanto, el menesteroso tiene esperanza, y la iniquidad cierra su boca.
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17
He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
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18
Porque Él es quien hace la llaga, y Él la vendará: Él hiere, y sus manos curan.
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19
En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.
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20
En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra, del poder de la espada.
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21
Del azote de la lengua serás encubierto; no temerás de la destrucción cuando viniere.
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22
De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las fieras del campo:
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23
Pues aun con las piedras del campo tendrás alianza, y las fieras del campo tendrán paz contigo.
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24
Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.
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25
Asimismo echarás de ver que tu descendencia será numerosa, y tu prole como la hierba de la tierra.
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26
Vendrás en la vejez a la sepultura, como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
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27
He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Óyelo, y conócelo tú para tu bien.